ITXAS
BIDE IGELDO,
Donostia-San Sebastián.
Hay una línea que separa un evento
agradable de otro exquisito.
De este lado de la línea, una celebración
familiar, una presentación o una
reunión de empresa son un regalo
personal que uno hace a sus invitados. De
este mismo lado, en Itxas Bide, hay una
brisa libre que va a su aire, algunas flores,
y pájaros que viven en este lugar,
en árboles amodorrados de un jardín
colgante. También de este lado hay
placeres líquidos y sólidos,
distintas formas de sentirse bien.
Hay una línea que separa el mar y
el cielo. Es el horizonte. Y aquí
lo tenemos reservado.
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